LOS PAPIROS DE QUMRAM
QUMRAM Y SUS MISTERIOS
Los hallazgos efectuados por casualidad por un joven beduino llamado Mohammed ed-Dhib, de la tribu de los Ta´amire, que a comienzos de 1947 encontró los primeros rollos que después se denominarían los Papiros de Qumram, tuvieron una importancia inaudita.
Los descubrió en una cueva a un kilometro aproximadamente de un lugar denominado Chirbet Qumram. Este lugar, Qumram se ubica en las proximidades de la ribera noroccidental del Mar Muerto. Desde mediados del siglo pasado esta región es conocida como "El Paraje en Ruinas".
Este paraje se encuentra unos kilómetros al sur de la ciudad mítica de Jericó, y es verdaderamente inhóspito. Toda la región esta desértica, y aun más en aquellos tiempos. La casualidad jugó una buena pasada al destino de la Historia Mundial.
De procedencia desconocida en abril de 1947, el arzobispo Atanasio Jeschue Samuel, de la Iglesia Siria Ortodoxa en Jerusalén, fue visitado por un marchante y recibió una curiosa oferta. Se trataba de unos extraños rollos que contenían unas inscripciones al parecer desde el primer momento sin sentido. Luego vinieron las sorpresas.
Por otros conductos el profesor de la universidad hebrea de Elizer L. Sukenik, padre de un famoso arqueólogo Yigael Yadin, supo de la existencia de este hallazgo. Pese a muchos inconvenientes debido a la tumultuosa escena política de la zona, consiguió hacerse con una parte de estos rollos, de una manera algo atípica y rocambolesca. Gracias a esta circunstancia todo salió a la luz.
Se trataba de un rollo incompleto de Isaias. Un rollo que contenía cánticos de acción de gracias, hasta entonces desconocidos y un misterioso escrito inconexo sobre la guerra escatológica entre los seguidores y los enemigos de Dios, los títulos eran de por si augurios de cosas extrañas y misteriosas: "Los Hijos de la Luz" y "Los Hijos de las Tinieblas".
